domingo, 2 de julio de 2023

Los datos.

A la hora de afrontar los efectos de las creencias nocivas sobre nosotros existe la perspectiva cognitiva general de considerar y evaluar los datos y, a la luz de estos y las posibilidades, encarar dichos efectos. Obviando el hecho, bien expuesto a lo largo del blog, de que ese no es el lenguaje de las creencias, nos enfrentamos a la rotundidad de que no podemos disponer de todos los datos y, en muchas ocasiones, carecemos del mínimo punto de partida para evaluarlos y debemos remitirnos siempre al acervo de nuestra experiencia. Además, podemos encontrarnos con la oposición que proporciona la disonancia cognitiva como una resistencia emocional y hasta primitiva, frecuentemente ejercida desde nuestra amígdala.

Sin desestimar la necesidad de adoptar una actitud racional y probabilística sobre la realidad, conviene prioritariamente hablar a nuestras creencias desde otras creencias que permitan una mejor adaptación a la vida.




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