sábado, 7 de abril de 2018

El efecto Martha Mitchell y los límites de lo evidente.

Se conoce como efecto Martha Mitchell al hecho de que se diagnostique mal a una persona en función de que lo que atestigua choca con lo que parece evidente. Debe su nombre a la esposa del Fiscal General durante la presidencia de Nixon, John Mitchell. Ella declaró que había un complot en la Casa Blanca en el que altos cargos se dedicaban a actividades ilegales. Se le diagnosticó que padecía síntomas alucinatorios porque parecía claro que tales hechos no podían suceder. La realidad confirmó el testimonio de la señora Mitchell (fue el famoso caso Watergate) y puso en evidencia a los psiquiatras y psicólogos.
La evidencia como criterio de verdad (tan usado en la TREC o la CBT) solo es plausible cuando se basa en una dilatada y contrastada experiencia o en campos de conocimiento en los que estemos más versados. Pero ello no abarca más que una fracción de lo cognoscible o de lo que pueda llegar a suceder. De hecho, Albert Ellis, al final de su vida, se decantó por desestimar en parte las creencias racionales/irracionales y sustituir ese criterio por el de creencias adaptativas/desadaptativas.
Por tanto, y aunque el criterio racional es fundamental, es importante crear un sistema de creencias que nos permita adaptarnos, crecer y tener una aceptación positiva, incondicional e intensa de nosotros mismos como seres en crecimiento perpetuo y en posesión de un amplio elenco de posibilidades, no en función de unas evidencias fundadas en las afirmaciones que otros hicieron de nosotros y que hemos asumido, sin base firme ninguna, como ciertas.




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