jueves, 25 de diciembre de 2014

El día de la marmota. Déjà vu. Yo estuve aquí antes.

En el título de esta entrada hago clara alusión a la película "El día de la marmota", en la que se nos narra la evolución de una persona que es condenada, como Sísifo, a repetir el mismo día una y otra vez, hasta que llega a crecer como persona, autorrealizarse y, sobre todo, amar superando sus propias barreras interiores.
En la misma línea está la obra "Yo estuve aquí antes" de J.B. Priestley, en la que se especula con la eterna repetición de nuestras vidas hasta que cambiemos algún hecho significativo y surja un nuevo amanecer.
Tal como se ha descrito nos ofrecen las creencias sobre nosotros y el mundo un argumento que, con diferente atrezo y escenario, se va a repetir día tras día hasta que consigamos cambiar esas afirmaciones y nos abramos a un nuevo mundo.

viernes, 19 de diciembre de 2014

El sueño de otro.

Encontrar los propios sueños no es solo un acto de autenticidad y congruencia, sino que además es una manera de conocernos. En efecto, el sentimiento y la sensación producida por la evocación de ese fin nos recuerda que, al menos, parte de él ya está en nosotros, aunque si bien no ha llegado su aspecto más material y fácilmente reconocible.
Lamentablemente, conocer, sentir y seguir los propios sueños es algo inversamente proporcional a la alienación, el vivir como otro y aceptar los valores de ese otro. En una sociedad como la nuestra, con el marchamo y la impronta de la publicidad, la docilidad, el consumismo y los valores ajenos, andamos a pasos agigantados hacia vivir según unos estereotipos que nos alejan hasta tal punto de nosotros mismos, que nos imposibilitan sentir los sueños y los fines que sentiríamos como propios. Estos son sustituidos por objetivos adocenantes como el culto al dinero, al ego o a la imagen estandarizada y llegan a constituirse como un norte equívoco a nuestra vida, un camino que no es el nuestro y que, obviamente, nos aleja cada día más de nosotros mismos, nuestra realización, armonía, autenticidad y congruencia. Es tener en nosotros a ese otro una posesión que es el culmen de la alienación.
Debemos ser, por todo lo anteriormente expuesto, valientes para encontrar nuestros sueños y sentir que parte de ellos ya está en nosotros. Debemos tener el coraje de aceptar esa libertad.

domingo, 14 de diciembre de 2014

0'69%

Imagina que sólo tienes que pagar el 0'69% del precio de todo aquello que adquieres. Un café no llegaría a un céntimo y la garrafa agua rozaría los 2 céntimos; una hipoteca de 350 € se quedaría en unos 3 céntimos y así todo. Un chollo. Bien, pues ese es el porcentaje en minutos diarios que tienes que pagar con este método u otros (muchos de ellos ya expuestos en el blog). Invertir solo 10 minutos al día para mejorarte significativamente es un pago liviano por un gran beneficio. Merece la pena intentarlo, por sí mismo, y por el coraje que conlleva tomar las riendas de la vida.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Esos metros cuadrados.

Hacerse corresponsable y agente de cambio de nuestro entorno próximo nos va a proporcionar un contexto optimizante que nos hace mejores y más felices. Además, ese ecosistema es parte del gran medio ambiente y, sobre todo, el contexto emocional, tanto real como percibido.
Del mismo modo, pequeños gestos o palabras diarios, por muy esporádicos que puedan parecer, mejoran nuestra percepción, nuestro alrededor y nos ayudan en el profundo proceso de cambiar nuestra programación subconsciente.