martes, 24 de marzo de 2020

Cogniciones frias y calientes.

Cuando enfocamos la reestructuración de nuestras creencias de una forma únicamente consciente nos encontramos con un obstáculo casi insalvable: nuestro subconsciente es abrumadoramente más fuerte que nuestro consciente y rige la inmensa mayoría de nuestra actividad mental. Por tanto, y como vimos en la entrada “El hardware del subconsciente” , toda la maquinaria del cerebro primitivo actúa con tremenda fuerza y rapidez. Por tanto, cuando nos decimos algo racional, constructivo y adaptativo no podemos combatir el oleaje de la emoción, particularmente si se trata de algo tan primordial y defensivo como el miedo.
Se suele denominar a esto una cognición fría, mientras que a lo que nos decimos sintiendo (en el ejemplo anterior miedo) es una cognición caliente.
Reconstruir las creencias desadaptativas y autodestructivas exige reconstruir el subconsciente y decirnos todo lo constructivo del mundo con sentimiento y sensación, en caliente.



domingo, 1 de marzo de 2020

Una rendición incondicional.

En el artículo de El Ideal del pasado 9 de febrero "Antes íbamos a la huelga, ahora vamos al médico a por ansiolíticos" se expone un problema psicológico de primer orden en nuestra sociedad: el abuso de ansiolíticos. Los efectos secundarios importantes de estas medicaciones, el efecto devastador que sobre la resiliencia tienen y la dependencia severa que generan, multiplican el problema. El artículo redunda en la culpabilización que desde el poder se ha ejercido sobre el trabajador por la crisis, una coartada absurda que se ha asumido irracionalmente como verdad y, sobre todo, la inmediatez. Pero dicha inmediatez hace referencia a un problema mucho mayor: no querer enfrentarse a aquello que está larvado en nosotros.


No podemos exonerarnos del primer y más básico deber de nuestra vida: nosotros mismos. Debemos enfocar cuáles son nuestras creencias dañinas, trabajar sobre ellas y tener un enfoque armónico del mundo y nosotros mismos. Y, curiosamente, dicho trabajo, que siempre aporta beneficios, está conectado con la fuerza para negarnos a asumir culpas ajenas y a oponernos coherentemente a cualquier injusticia grave y manifiesta.