domingo, 19 de marzo de 2023

¿Feliz?

Nada es más tóxico que la expectativa de la felicidad. En efecto, entender la felicidad como una parusía, un estado de gozo profundo, estable e imperecedero es algo no solo irreal, puesto que niega el hecho del cambio constante, sino que además provoca un estado de frustración constante.

Es consustancial a nuestra mente trazar rutas e imaginar futuros y, por ende, cargar en ellos expectativas y, por consiguiente, emoción. Y en esa tesitura debemos ubicar la reestructuración de creencias. Se trata no de llegar a, sino de vivir en y adaptarse a. El premio no es pues la casilla final del juego, el paraíso de las ocas, sino la vida por sí misma.