jueves, 2 de julio de 2020

El precio de vivir.


Es bien conocido por todos el dicho que reza que todo tiene un precio. Su obviedad radica en la capacidad de elegir: en una encrucijada, grande o pequeña, nuestra elección comporta desechar opciones y provocar una reacción en nosotros y en el entorno. No obstante, el mero hecho de estar vivos y, por tanto, sentir la vida con sus satisfacciones, emociones o belleza, implica aceptar en ella su lado inevitable de dolor, pérdidas, molestias o frustración.
En este contexto dicotómico (yin-yang) y de acción-reacción (karma) nos encontramos en la ineludible obligación de adaptarnos. Ya vimos en el blog que somos en un entorno y todo cambia constantemente. No basta, pues, con aceptar el pago del precio de vivir, sino que es necesario adaptarnos constantemente dejando de lado las ortodoxias de nuestra personalidad que, si bien nos ayuda a vivir, busca por otro lado perpetuarse de una forma inflexible.
Liberarse, pues, de las creencias que nos limitan nos ayuda a adaptarnos y a aceptar la vida.


domingo, 31 de mayo de 2020

Tangram.

Uno de las principales causas del fracaso de los enfoques terapéuticos u orientativos es el hecho de que se centran en un aspecto de la persona. Otra de esas causas es la perspectiva pasiva de quien se acerca a ellos, entendiéndose como paciente y no como agente y parte creadora de ese mismo enfoque.




El ser humano es un tangram en el que es necesario encajar todas las piezas para formar la figura de quién somos en verdad y de cómo nos adaptamos a la realidad siempre cambiante. No todas las piezas tienen el mismo tamaño, evidentemente, pero por sí mismas no conforman o revelan el dibujo.
El subconsciente es capital, pero también el consciente, el cuerpo, los hábitos, la alimentación, la vida misma, lo espiritual o el entorno.

jueves, 30 de abril de 2020

Cambiar el mundo.

La percepción tiene una vis cognitiva muy compleja, relacionándose interactivamente con el cerebro primitivo y el neocórtex, catalogando con memorias y circuitos cognitivos complejos y aprendidos. Por tanto, la percepción conlleva la catalogación y la memoria, produciéndose un hecho que implica de manera abrumadoramente protagonista al subconsciente (cuerpo estriado, amígdala…).
En este sentido vivimos en nuestro mundo, puesto que lo que concebimos que es, viene determinado por nuestra mente y así se marcan las referencias de aquello que consideramos la realidad. Sin caer en el solipsismo, cambiarnos profundamente conlleva cambiar el mundo en el que vivimos y el mundo que vivimos.





martes, 24 de marzo de 2020

Cogniciones frias y calientes.

Cuando enfocamos la reestructuración de nuestras creencias de una forma únicamente consciente nos encontramos con un obstáculo casi insalvable: nuestro subconsciente es abrumadoramente más fuerte que nuestro consciente y rige la inmensa mayoría de nuestra actividad mental. Por tanto, y como vimos en la entrada “El hardware del subconsciente” , toda la maquinaria del cerebro primitivo actúa con tremenda fuerza y rapidez. Por tanto, cuando nos decimos algo racional, constructivo y adaptativo no podemos combatir el oleaje de la emoción, particularmente si se trata de algo tan primordial y defensivo como el miedo.
Se suele denominar a esto una cognición fría, mientras que a lo que nos decimos sintiendo (en el ejemplo anterior miedo) es una cognición caliente.
Reconstruir las creencias desadaptativas y autodestructivas exige reconstruir el subconsciente y decirnos todo lo constructivo del mundo con sentimiento y sensación, en caliente.



domingo, 1 de marzo de 2020

Una rendición incondicional.

En el artículo de El Ideal del pasado 9 de febrero "Antes íbamos a la huelga, ahora vamos al médico a por ansiolíticos" se expone un problema psicológico de primer orden en nuestra sociedad: el abuso de ansiolíticos. Los efectos secundarios importantes de estas medicaciones, el efecto devastador que sobre la resiliencia tienen y la dependencia severa que generan, multiplican el problema. El artículo redunda en la culpabilización que desde el poder se ha ejercido sobre el trabajador por la crisis, una coartada absurda que se ha asumido irracionalmente como verdad y, sobre todo, la inmediatez. Pero dicha inmediatez hace referencia a un problema mucho mayor: no querer enfrentarse a aquello que está larvado en nosotros.


No podemos exonerarnos del primer y más básico deber de nuestra vida: nosotros mismos. Debemos enfocar cuáles son nuestras creencias dañinas, trabajar sobre ellas y tener un enfoque armónico del mundo y nosotros mismos. Y, curiosamente, dicho trabajo, que siempre aporta beneficios, está conectado con la fuerza para negarnos a asumir culpas ajenas y a oponernos coherentemente a cualquier injusticia grave y manifiesta.

viernes, 14 de febrero de 2020

La sana indiferencia

Es evidente que uno de los pilares de nuestra humanidad es la empatía y la socialización. Pero, como vimos, la sociedad ejerce determinadas estratagemas de dominación sobre el individuo. Nuestro carácter gregario, tan propio de los mamíferos, nos lleva a una inercia que a veces es irracional e, incluso, autodestructiva. En este sentido, asumir la opinión ajena, y su código axiológico (más allá de nuestros valores y consideraciones propios y los comunes a la especie humana e, incluso, a todos los seres vivos),  y acarrear las expectativas del otro y los comandos sociales nos hace, como ya quedó expuesto en el blog, esclavos.



Nuestros mecanismos subconscientes nos dominan muchas veces. Y en este sentido, cuando se afirma que algo nos da igual probablemente sea verdad desde un punto de vista consciente. Ahí radica el sentido de la emancipación social: saber qué cosas necesitamos para vivir o ser felices y cuáles no. La reprogramación del subconsciente nos ayuda en tal tarea, puesto que bien dirigida y reforzada por hábitos y actitudes, nos permitirá ser seres empáticos también con nosotros mismos.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Aplicaciones de la meditación.

La meditación se basa, como expuse en entradas anteriores, en observar la actividad de la propia mente, dejar pasar dicha actividad y contemplar. Esta estructura resumida se ejecuta sin forzar ni violentar la acción de la mente.



La práctica meditativa es de gran ayuda a la hora de dominar los pensamientos recurrentes, aversivos, dolorosos... La mente está entrenada para contemplar dicha actividad mental sin que se produzca apego o enganche y, por ende, dejando que estos pensamientos pasen. En definitiva, nos emancipa.
Para ello no es necesario emplear una gran cantidad de horas meditando y la reestructuración subconsciente interactúa muy positivamente con dicho fin.