Una de las funciones importantes de nuestra actividad cognitiva es la elaboración de historias. Nuestra mente es introspectiva y tiende a hilvanar los hechos según patrones, elaborando un relato. Y con cierta frecuencia damos sentido a hechos fortuitos o contextuales que nos llevan a un lugar a través de decisiones condicionadas. A partir de aquí iniciamos caminos vitales que interpretamos posteriormente como narradores, dándonos un rol principal cuando muchas veces es secundario. El relato nos revela sus motivaciones subyacentes: complacer a otros, cumplir objetivos ajenos, sublimar limitaciones, miedo, no sentirse suficiente ...
