domingo, 18 de mayo de 2014
El amor al odio.
Muchas veces preferimos aferrarnos a nuestros odios antes que centrarnos en nuestros objetivos o valores. El beneficio que ello nos proporciona puede ser subconsciente y se rige por los principios ya expresados . Incluso avanzando podemos seguir experimentando apego a los odios, pero es inevitable una desvinculación natural de ellos al reparar las afirmaciones, creencias y programación que nos hace indispensable seguir encadenados a estos rencores.
domingo, 11 de mayo de 2014
La Biología de la Creencia.
En su maravilloso libro "La Biología de la Creencia" el eminente biólogo Bruce Lipton nos señala que las células sin núcleo interactúan inopinadamente con el entorno. Las cadenas de aminoácidos que forman las proteínas de la misma cambian de forma (por electormagnetismo) con el entorno. Por ello deduce que la piel de la célula es su cerebro, una interfaz, y que el núcleo es su gónada. Todo ello minimiza el papel de los genes en nuestra vida.
Añade el Dr. Lipton que las proteínas se dividen en antenas y efectores. Los receptores provocan cambios de forma en la célula para recibir la señal, de lo que se deduce que la percepción controla el comportamiento y que, por ello, este no está programado por los genes, sino condicionado por el entorno.
Si la proteína adecuada no está presente en la célula para responder al entorno, se activa una respuesta del ADN a través del ARN para interactuar con dicha señal, a través de una copia. En entornos estresantes, al no tener las células la proteína adecuada, se producen mutaciones que no son aleatorias. Bacterias en probetas sometidas al mismo estímulo desconocido responden de la misma forma, esto es, no aleatoriamente.
Por ello, deduce que nuestra percepción provoca los cambios en nuestro cuerpo, esto es, nuestras creencias, que enfocan la percepción, determinan los cambios, creencias programadas a través de las ondas theta.
Existen dos programaciones básicas de nuestro cuerpo: crecimiento o protección. Cuando la segunda se activa -en una situación aversiva- se desactiva el crecimiento, el cual, se sobreactiva -por encima de todo- con el amor.
Añade el Dr. Lipton que las proteínas se dividen en antenas y efectores. Los receptores provocan cambios de forma en la célula para recibir la señal, de lo que se deduce que la percepción controla el comportamiento y que, por ello, este no está programado por los genes, sino condicionado por el entorno.
Si la proteína adecuada no está presente en la célula para responder al entorno, se activa una respuesta del ADN a través del ARN para interactuar con dicha señal, a través de una copia. En entornos estresantes, al no tener las células la proteína adecuada, se producen mutaciones que no son aleatorias. Bacterias en probetas sometidas al mismo estímulo desconocido responden de la misma forma, esto es, no aleatoriamente.
Por ello, deduce que nuestra percepción provoca los cambios en nuestro cuerpo, esto es, nuestras creencias, que enfocan la percepción, determinan los cambios, creencias programadas a través de las ondas theta.
Existen dos programaciones básicas de nuestro cuerpo: crecimiento o protección. Cuando la segunda se activa -en una situación aversiva- se desactiva el crecimiento, el cual, se sobreactiva -por encima de todo- con el amor.
domingo, 4 de mayo de 2014
Paso a paso
El camino del cambio de la programación subconsciente es paso a paso, sea a través del método ya expuesto, o a través de otros -algunos tratados en este blog-. A veces los avances son nimios y otras muy significativos, pero, en todo caso, el camino siempre es hacia delante.
Cuando trabajamos un propósito nuevo llegamos a la sensación de integración normalmente con más lentitud, pero en sucesivas sesiones se afirma con más rapidez. Luego, si nos extendemos, se puede producir cierto estancamiento. En todo caso la integración se suele producir en unas tres sesiones de promedio y chequear los propósitos nos puede ayudar.
No obstante, es preciso subrayar que necesitaremos dar muchos pasos hasta llegar a altas metas,pero a con cada uno de los avances nos sentiremos mejor.
domingo, 20 de abril de 2014
El obstáculo es la senda.
Así reza un dicho Zen, que podemos contextualizar -en los parámetros del blog- a la hora de formular propósitos. En efecto, en nuestra vida cotidiana encontramos, según las circunstancias o nuestra actitud, un obstáculo (molestia, agobio...). Esto constituye una llamada de atención. Debemos ver qué ocurre, cuándo, qué sentimos, por qué, qué nos gustaría ser o sentir y formularnos el propósito conforme a lo que ha estado siendo expuesto en el blog.
Un ejemplo puede ser hablar en público. Debemos ver cuándo sucede, qué se siente (agobio, miedo...), qué pensamos (voy a fallar, se van a reír de mí...) y/o qué nos gustaría sentir (me gustaría confiar en mis posibilidades...). A partir de ahí formulamos unos propósitos (cuando hablo en público estoy tranquilo y seguro, soy resuelto y capaz, transmito con facilidad mis ideas...) y los trabajamos según lo expuesto anteriormente.
domingo, 13 de abril de 2014
De renacimientos, resurrecciones y reencarnaciones.
¿Qué queda de nosotros pasados unos años? Obviamente hay un parecido entre lo que somos y lo que fuimos: físico, de identidad corporal, de recuerdos, de enlace entre identidades vividas y presente y de conciencia no verbal. No obstante, nuestro cuerpo no es el mismo, nuestras células mudan a cada instante, lo que llamo "yo" ha cambiado, las experiencias nos mutan, los recuerdos son vividos/reconstruidos de otra forma y, por ende, el mundo ya no es el mismo.
Es, en el momento de tomar conciencia de todo ello, cuando surge la necesidad imperiosa de orientar nuestra vida según lo que sentimos muy hondo y nuestros valores. Determinar a dónde nos dirigimos nos ayudará a cambiar todo nuestro ser y, como consecuencia, el mundo vivido, experimentado y categorizado. Renacer, resucitar o reencarnar.
Es, en el momento de tomar conciencia de todo ello, cuando surge la necesidad imperiosa de orientar nuestra vida según lo que sentimos muy hondo y nuestros valores. Determinar a dónde nos dirigimos nos ayudará a cambiar todo nuestro ser y, como consecuencia, el mundo vivido, experimentado y categorizado. Renacer, resucitar o reencarnar.
viernes, 11 de abril de 2014
Actuar a la carta
Se ha expuesto en el blog el hecho de que la memoria actúa de forma coral, y según ese conjunto sistémico aparecen respuestas aprendidas. Sería interesante dirimir hasta qué punto dichas respuestas son aprendidas de modelos sociales provenientes de estructuras allende la propia familia (sociedad, medios de comunicación...) El nivel de herencia colectiva se antoja alto y muchas veces nos encontramos reaccionando de una manera ajena y sin saber por qué. La capacidad de ir determinando, paso a paso, qué queremos es una labor de clarificación de valores que nos lleva a vivir según sentimos y no según la corriente en la que estamos.
domingo, 6 de abril de 2014
Obstáculos en la práctica.
A la hora de afrontar el método esbozado en líneas generales podemos encontrarnos con algunos obstáculos que, aun siendo secundarios, pueden ser considerados de cierta relevancia.
El primero de ellos hace referencia a efectos concomitantes, ya sean posturales (incomodidad, molestias...), contextuales (ruido, temperatura...) o fisiológicos (con un paralelismo a lo ya tratado en el apartado de las descargas autógenas). Ante estos óbices la respuesta es bien sencilla, puesto que -como quedó patente en la exposición de las líneas metódicas- no hay una postura única, sino una línea actitudinal que debe corresponderse con la postura, abriéndose el abanico a aquello que el practicante considere oportuno. Esto es, debe ser personalizado y nadie mejor que cada cual para hacerlo.
El segundo hace referencia a la distracción en la formulación de los propósitos, sea por perder el hilo o porque la sensación de integración tarde en aparecer. En el primero de los casos no hay mayor problema, puesto que -como ya quedó expuesto- el propósito debe ser formulado al estilo de un mantra y, por tanto, si la atención se nos va volvemos a él cuando nos demos cuenta, sin forzar de ninguna manera. En el segundo apartado, puede ser útil hacer una pequeña parada de unos segundos en la formulación del propósito, sea por descansar o por revelar la sensación de integración que puede aparecer tenuemente.
El primero de ellos hace referencia a efectos concomitantes, ya sean posturales (incomodidad, molestias...), contextuales (ruido, temperatura...) o fisiológicos (con un paralelismo a lo ya tratado en el apartado de las descargas autógenas). Ante estos óbices la respuesta es bien sencilla, puesto que -como quedó patente en la exposición de las líneas metódicas- no hay una postura única, sino una línea actitudinal que debe corresponderse con la postura, abriéndose el abanico a aquello que el practicante considere oportuno. Esto es, debe ser personalizado y nadie mejor que cada cual para hacerlo.
El segundo hace referencia a la distracción en la formulación de los propósitos, sea por perder el hilo o porque la sensación de integración tarde en aparecer. En el primero de los casos no hay mayor problema, puesto que -como ya quedó expuesto- el propósito debe ser formulado al estilo de un mantra y, por tanto, si la atención se nos va volvemos a él cuando nos demos cuenta, sin forzar de ninguna manera. En el segundo apartado, puede ser útil hacer una pequeña parada de unos segundos en la formulación del propósito, sea por descansar o por revelar la sensación de integración que puede aparecer tenuemente.
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