domingo, 7 de febrero de 2016

La dictadura de la utopía.

Es una cita extendida y usada, con mucha razón, que en el germen de las más terribles dictaduras que ha padecido la humanidad se halla una utopía. En efecto, la utopía como algo idealizado, inalcanzable e irreal, lleva al hombre a una desconexión íntima y externa al mismo tiempo. La supeditación al ideal es antipragmático, en cuanto a inverso al mundo de las cosas. Por ello, y más si se trata del hombre colectivo y gregario -algo connatural a partes de nuestra mente-, es la simiente de la tiranía y la alienación.
En cuanto a nuestro cometido de mejora personal, y en concreto al método expuesto en el blog, el diseño de un yo ideal, al que se es proclive al disfrutar los primeros beneficios de su práctica, nos puede llevar a una insatisfacción y un profundo sentimiento de alienación y desesperación. No debemos olvidar que el método es un beneficio en sí y que es nuestro yo verdadero, el íntimo y el colectivo al mismo tiempo, el que debe marcar nuestras pautas.

domingo, 24 de enero de 2016

El estudio de uno mismo.

" En esencia, el Zen es el arte de estudiar la naturaleza de uno mismo". D.T. Suzuki.
El Zen enfatiza la necesidad de tomar conciencia de los niveles de la mente: los pensamientos, los rasgos de la personalidad, el subconsciente, el cuerpo, las relaciones de lo que somos temporales y contextuales, el núcleo del ser más allá de lo verbal, racional o emocional.
Tomar conciencia de qué ocurre en nosotros es importante a la hora de formular propósitos en el método y ello conduce a una profundización en qué nos ocurre en momentos significativos, en tomar conciencia de nuestra propia mente, lo cual, por sí mismo, es sanador.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Los límites de la esperanza.

Como hemos estado viendo durante la andadura del blog, la mente, en su importante actividad propioceptiva e íntima, genera expectativas. Y ello ocurre indefectiblemente en una mente saludable. Estas expectativas pueden ser conscientes, pero en gran medida son subconscientes y conforman un pilar de la esperanza, la cual es un timón infalible para el ser humano, y la carencia de la misma puede relacionarse con patologías o dolencias en general.
Cuando optamos por un camino vital o una técnica de optimización integral, como la expuesta en el blog, podemos crearnos unas expectativas desmedidas y tener una esperanza exagerada. Obviamente, existen los límites que nos marca la naturaleza. Evidentemente, al mejorar nuestras creencias subconscientes modificamos nuestro entorno merced al cambio de nuestras interacciones con el mismo. Pero este cambio no es siempre a mejor, al menos en la forma en que nos lo imaginamos o lo esperamos cuando no hemos iniciado el camino. No obstante, lo que sí vamos a generar es una mejora personal integral. Dicho de otro modo: nuestra mejora no nos hace encontrar aquello que esperábamos vivir cuando empezamos a mejorarnos.
Además de lo anterior es importante remarcar que la mejora en el subconsciente debe tener un correlato en lo consciente, porque debemos enfocarlo integralmente y porque, en definitiva, ninguna técnica es todopoderosa.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Per se.

Se suele decir que la práctica de la meditación zen es un fin en sí mismo y no un medio. De hecho, los grandes maestros evitan enfocar la guía de su práctica al satori o iluminación y prefieren localizar su labor en la meditación por sí misma. En este sentido cabría situar a la oración consciente. Ambas prácticas son en sí misma un valor y se buscan independientemente del beneficio que a nuestro ego (entendido como la suposición de lo que somos en función a aspectos aprendidos y/o automatizados) le pueda propiciar.
Por ello, incardinar en nuestra vida prácticas holísticas, independientemente de su profundidad o connotación espiritual y religiosa, ha de ser un fin en sí mismo, y en este sentido debe situarse el método expuesto en el blog, sea per se o aplicado. Acercarnos a la acción metódica de entrar armónicamente en nuestro subconsciente y reprogramarlo en la línea de lo ético, lo constructivo, sano y hasta salvífico, o aplicar este acceso a reforzar, meditar, relajarnos u otro cualquier sentido, ha de ser algo íntimo, reconfortante y luminoso. Cualquier otra sensación debería llevarnos a plantearnos en qué punto de dicha práctica estamos errando.

martes, 6 de octubre de 2015

¿Inmunes?

Es de todos conocido el efecto placebo, pero no está del todo divulgada la extensión que dicho fenómeno entraña. La asunción de que la creencia en que una sustancia inocua puede sanar o mitigar una enfermedad o dolencia conlleva plantearnos la extensión del concepto cotidiano de mente. La ciencia admite tal fenómeno, pero es cuidadosa a la hora de asumir este efecto de modo aislado, sin contar con la mentalidad, ánimo, circunstancias concomitantes, etcétera.
En una línea muy parecida al efecto placebo podemos hablar de la hipnosis terapéutica, per se o como instrumento.
Extendiendo todo lo mencionado podemos hablar del efecto nocebo, esto es, una idea que realiza una acción similar al efecto placebo, tanto sanando como enfermando. Y esto sí que está más presente, no sin razón, en el acervo popular. En efecto, los pensamientos estresantes, mayoritariamente de naturaleza subconsciente, provocan un efecto devastador en el organismo y, sin lugar a dudas, pensamientos de contenido opuesto pueden provocar un efecto contrario.
Habría un tercer fenómeno que no quisiera dejar de mencionar y es el de la remisión espontánea. Se entiende por tal la curación inexplicable de una enfermedad, por lo general de índole grave, no atribuible al tratamiento o la propia evolución de la dolencia. Es algo harto infrecuente y en lo que concurren posiblemente una panoplia de factores que imposibilitan hacer afirmaciones categóricas científicamente hablando.

El efecto placebo, el nocebo y la remisión espontánea nos dibujan un escenario en el que podemos caer en la tentación de atribuir a la mente un poder omnímodo en el resto del organismo. Realmente existen métodos -aparte del tratado en este blog- que nos inducen a pensar en esta posibilidad, pero la prudencia nos aconseja vivamente no dejarnos seducir por algo tan arriesgado, y sí asumir que podemos adquirir una buena actitud hacia todo lo que nos venga gracias a ellos.


domingo, 6 de septiembre de 2015

Aplicaciones del método (II)

El método, en su más íntima expresión, puede servir de complemento, ayuda o refuerzo a un amplio rango de actividades terapéuticas e introspectivas.


  1. Técnicas de saciación: la saciación, tanto en su perspectiva conductista como cognitiva, consiste básicamente en repetir una conducta disruptiva, lesiva, maniática o dañina lo suficiente como para que ya no signifique nada para nosotros. El método nos puede ayudar a recrear dicha conducta o a reforzar la técnica a través de los propósitos.
  2. Desensibilización sistemática: se trataría de recrear situaciones a las que tenemos fobias para, de un modo progresivo, ir desmontándolas. Trabajando con propósitos crecientes podremos ayudar a dicha técnica.
  3. Implosión: este método consiste en enfrentar a una persona de un modo real y físico a aquello que le provoca fobia. Trabajar con propósitos en el método puede ser más que suficiente, y al aplicar esta técnica va a resultar de gran ayuda.
  4. Entrenamiento autógeno: ya quedó explicado de forma somera, pero completa, este gran método de relajación, introspección, meditación y modificación del subconsciente. A través de solicitar permiso y coordinar propósitos podremos enriquecer esta práctica.
  5. Visualización: tanto la visualización estándar, relajante, creativa, introspectiva o meditativa, pueden ser mejorada a través de la solicitud de permiso y los propósitos.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Joven para siempre. Perpetuos adolescentes.

Es algo común y extendido que todos queramos sentirnos siempre jóvenes. Pero, ¿por qué? Probablemente porque es un periodo de la vida que se caracteriza por:


  • Buena salud.
  • Desarrollo hormonal.
  • Descubrimiento asombrado del mundo.
  • Limpieza y claridad en los sentimientos.
  • Sueños, aspiraciones e ilusiones.


Junto a estas características cabría hacer unas distinciones sobre la juventud:

La juventud recordada: con el paso de los años se suelen contemplar el periodo juvenil con añoranza, pero debemos partir de que los recuerdos se actualizan en función de quiénes somos y cómo nos conceptualizamos ahora. Ello no implica que no haya un poso de verdad, pero, desde luego, el componente emocional se renueva y repiensa. Como reza el título de un mítico álbum de Wim Mertens, "Épica que nunca fue".

La juventud anhelada: es un lugar ajeno a nosotros, en nuestra mente, donde proyectamos todo aquello que creemos que nos falta o deseamos con fervor, por mitificación o pura necesidad. Ello está presente no solo en una época de la vida, sino en un lugar (Arcadia, Shangri-La).

La juventud perdida: es una versión negativa de lo anterior, consistente en arrepentirnos de cosas que hicimos u omitimos en aquellos años.

Una consideración particularmente importante de la juventud la podríamos denominar los perpetuos adolescentes, esto es, personas que siguen portándose y actuando de manera inmadura (egoísmo, egocentrismo, egotismo, superficialidad, inadaptación, falta de resiliencia, incapacidad para el compromiso, falta de perspectiva social...) independientemente de la edad. Estas personas son como quinceañeros en la piel de adultos. Todos conocemos casos así. Se quedaron en los quince años y así pasen cuarenta más siguen sin moverse de la casilla, incluso desde un punto de vista estético.

Realmente buena parte de las características de la juventud andan sepultadas bajo las creencias paralizantes y solo nos hace falta cambiar estas creencias para que salgan a flote. Pero, al mismo tiempo, no podemos obviar lo antes expresado sobre la madurez. Ser joven es un estado de la mente, pero solo una vez se tienen quince años.