martes, 7 de junio de 2016

He aquí la cuenta que yo me hago.

He aquí la cuenta que yo me hago:
En un mundo lleno de hipocresía, en el que se soslayan los crímenes más graves mientras tengamos lujos, en el que se consume compulsivamente a costa de la explotación salvaje de los excluidos, donde los marginados del mundo son la mayoría, donde se aplaude la destrucción del medio ambiente como progreso (cuando lo que en realidad lo que se jalea es nuestra propia tumba), un mundo en que vagamos sin rumbo cierto por el orbe, en el que el ser humano se reduce a una masa de carne con una relativa conciencia de sí, en el que se ansía un éxito más efímero que una vida, donde se ignora el mal de nuestro semejante como si fuese algo separado de nosotros; en un mundo así, digo, si opino muchas veces como la mayoría vivo en el más profundo de los errores.

domingo, 29 de mayo de 2016

El siguiente paso.

"¿Y ahora qué?"

En su parábola de la balsa y el río Buda dijo que si un hombre quiere cruzar un río y no tiene con qué, cortará árboles y armará una balsa, pero una vez llegado a la otra orilla no cargaría con ella por el simple beneficio que le proporcionó o cualquier eventualidad posterior.
El método que tienes aquí expuesto te llevará algún día a plantearte la pregunta del inicio. Una vez no encuentres más propósitos, te encuentres cómodo y seas resiliente, hayas hecho suficiente refuerzo o simplemente algo en ti diga que el gran objetivo ya está, será el momento de dejar la balsa. No quiere ello decir que surja alguna vez la necesidad de restaurarla y echarse a las aguas, sino que es el momento de algo nuevo, diferente, o un siguiente paso. Los anclajes pueden ser una manera interesante de continuar, por su intensidad, brevedad y armonía, o quizás meditar. Lo más importante es que la introspección y el trabajo constante de meses o años nos abre la puerta de encontrar qué es lo que más nos conviene.


domingo, 10 de abril de 2016

El regreso de Perséfone.

El cambio en la reprogramación de nuestro subconsciente conlleva un nuevo hábito y es este la siguiente pieza clave para que dicho cambio se integre y nuestra personalidad se optimice. Por ello, el cambio trae el nuevo hábito, y el hábito fortalece el cambio.
La transformación puede ser inmediata o a muy corto plazo, pero, a veces, precisa de mucho tiempo, ya que se inicia una modificación de la estructura de creencias del subconsciente que repercute en pequeños hábitos hasta que aparece el cambio deseado, como el florecimiento de lo sembrado. Perséfone regresa, pues, tras pasar por el Hades y con ella retorna la vida, nace lo nuevo y todo es luminoso y diferente.

domingo, 7 de febrero de 2016

La dictadura de la utopía.

Es una cita extendida y usada, con mucha razón, que en el germen de las más terribles dictaduras que ha padecido la humanidad se halla una utopía. En efecto, la utopía como algo idealizado, inalcanzable e irreal, lleva al hombre a una desconexión íntima y externa al mismo tiempo. La supeditación al ideal es antipragmático, en cuanto a inverso al mundo de las cosas. Por ello, y más si se trata del hombre colectivo y gregario -algo connatural a partes de nuestra mente-, es la simiente de la tiranía y la alienación.
En cuanto a nuestro cometido de mejora personal, y en concreto al método expuesto en el blog, el diseño de un yo ideal, al que se es proclive al disfrutar los primeros beneficios de su práctica, nos puede llevar a una insatisfacción y un profundo sentimiento de alienación y desesperación. No debemos olvidar que el método es un beneficio en sí y que es nuestro yo verdadero, el íntimo y el colectivo al mismo tiempo, el que debe marcar nuestras pautas.

domingo, 24 de enero de 2016

El estudio de uno mismo.

" En esencia, el Zen es el arte de estudiar la naturaleza de uno mismo". D.T. Suzuki.
El Zen enfatiza la necesidad de tomar conciencia de los niveles de la mente: los pensamientos, los rasgos de la personalidad, el subconsciente, el cuerpo, las relaciones de lo que somos temporales y contextuales, el núcleo del ser más allá de lo verbal, racional o emocional.
Tomar conciencia de qué ocurre en nosotros es importante a la hora de formular propósitos en el método y ello conduce a una profundización en qué nos ocurre en momentos significativos, en tomar conciencia de nuestra propia mente, lo cual, por sí mismo, es sanador.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Los límites de la esperanza.

Como hemos estado viendo durante la andadura del blog, la mente, en su importante actividad propioceptiva e íntima, genera expectativas. Y ello ocurre indefectiblemente en una mente saludable. Estas expectativas pueden ser conscientes, pero en gran medida son subconscientes y conforman un pilar de la esperanza, la cual es un timón infalible para el ser humano, y la carencia de la misma puede relacionarse con patologías o dolencias en general.
Cuando optamos por un camino vital o una técnica de optimización integral, como la expuesta en el blog, podemos crearnos unas expectativas desmedidas y tener una esperanza exagerada. Obviamente, existen los límites que nos marca la naturaleza. Evidentemente, al mejorar nuestras creencias subconscientes modificamos nuestro entorno merced al cambio de nuestras interacciones con el mismo. Pero este cambio no es siempre a mejor, al menos en la forma en que nos lo imaginamos o lo esperamos cuando no hemos iniciado el camino. No obstante, lo que sí vamos a generar es una mejora personal integral. Dicho de otro modo: nuestra mejora no nos hace encontrar aquello que esperábamos vivir cuando empezamos a mejorarnos.
Además de lo anterior es importante remarcar que la mejora en el subconsciente debe tener un correlato en lo consciente, porque debemos enfocarlo integralmente y porque, en definitiva, ninguna técnica es todopoderosa.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Per se.

Se suele decir que la práctica de la meditación zen es un fin en sí mismo y no un medio. De hecho, los grandes maestros evitan enfocar la guía de su práctica al satori o iluminación y prefieren localizar su labor en la meditación por sí misma. En este sentido cabría situar a la oración consciente. Ambas prácticas son en sí misma un valor y se buscan independientemente del beneficio que a nuestro ego (entendido como la suposición de lo que somos en función a aspectos aprendidos y/o automatizados) le pueda propiciar.
Por ello, incardinar en nuestra vida prácticas holísticas, independientemente de su profundidad o connotación espiritual y religiosa, ha de ser un fin en sí mismo, y en este sentido debe situarse el método expuesto en el blog, sea per se o aplicado. Acercarnos a la acción metódica de entrar armónicamente en nuestro subconsciente y reprogramarlo en la línea de lo ético, lo constructivo, sano y hasta salvífico, o aplicar este acceso a reforzar, meditar, relajarnos u otro cualquier sentido, ha de ser algo íntimo, reconfortante y luminoso. Cualquier otra sensación debería llevarnos a plantearnos en qué punto de dicha práctica estamos errando.