jueves, 30 de abril de 2020

Cambiar el mundo.

La percepción tiene una vis cognitiva muy compleja, relacionándose interactivamente con el cerebro primitivo y el neocórtex, catalogando con memorias y circuitos cognitivos complejos y aprendidos. Por tanto, la percepción conlleva la catalogación y la memoria, produciéndose un hecho que implica de manera abrumadoramente protagonista al subconsciente (cuerpo estriado, amígdala…).
En este sentido vivimos en nuestro mundo, puesto que lo que concebimos que es, viene determinado por nuestra mente y así se marcan las referencias de aquello que consideramos la realidad. Sin caer en el solipsismo, cambiarnos profundamente conlleva cambiar el mundo en el que vivimos y el mundo que vivimos.





martes, 24 de marzo de 2020

Cogniciones frias y calientes.

Cuando enfocamos la reestructuración de nuestras creencias de una forma únicamente consciente nos encontramos con un obstáculo casi insalvable: nuestro subconsciente es abrumadoramente más fuerte que nuestro consciente y rige la inmensa mayoría de nuestra actividad mental. Por tanto, y como vimos en la entrada “El hardware del subconsciente” , toda la maquinaria del cerebro primitivo actúa con tremenda fuerza y rapidez. Por tanto, cuando nos decimos algo racional, constructivo y adaptativo no podemos combatir el oleaje de la emoción, particularmente si se trata de algo tan primordial y defensivo como el miedo.
Se suele denominar a esto una cognición fría, mientras que a lo que nos decimos sintiendo (en el ejemplo anterior miedo) es una cognición caliente.
Reconstruir las creencias desadaptativas y autodestructivas exige reconstruir el subconsciente y decirnos todo lo constructivo del mundo con sentimiento y sensación, en caliente.



domingo, 1 de marzo de 2020

Una rendición incondicional.

En el artículo de El Ideal del pasado 9 de febrero "Antes íbamos a la huelga, ahora vamos al médico a por ansiolíticos" se expone un problema psicológico de primer orden en nuestra sociedad: el abuso de ansiolíticos. Los efectos secundarios importantes de estas medicaciones, el efecto devastador que sobre la resiliencia tienen y la dependencia severa que generan, multiplican el problema. El artículo redunda en la culpabilización que desde el poder se ha ejercido sobre el trabajador por la crisis, una coartada absurda que se ha asumido irracionalmente como verdad y, sobre todo, la inmediatez. Pero dicha inmediatez hace referencia a un problema mucho mayor: no querer enfrentarse a aquello que está larvado en nosotros.


No podemos exonerarnos del primer y más básico deber de nuestra vida: nosotros mismos. Debemos enfocar cuáles son nuestras creencias dañinas, trabajar sobre ellas y tener un enfoque armónico del mundo y nosotros mismos. Y, curiosamente, dicho trabajo, que siempre aporta beneficios, está conectado con la fuerza para negarnos a asumir culpas ajenas y a oponernos coherentemente a cualquier injusticia grave y manifiesta.

viernes, 14 de febrero de 2020

La sana indiferencia

Es evidente que uno de los pilares de nuestra humanidad es la empatía y la socialización. Pero, como vimos, la sociedad ejerce determinadas estratagemas de dominación sobre el individuo. Nuestro carácter gregario, tan propio de los mamíferos, nos lleva a una inercia que a veces es irracional e, incluso, autodestructiva. En este sentido, asumir la opinión ajena, y su código axiológico (más allá de nuestros valores y consideraciones propios y los comunes a la especie humana e, incluso, a todos los seres vivos),  y acarrear las expectativas del otro y los comandos sociales nos hace, como ya quedó expuesto en el blog, esclavos.



Nuestros mecanismos subconscientes nos dominan muchas veces. Y en este sentido, cuando se afirma que algo nos da igual probablemente sea verdad desde un punto de vista consciente. Ahí radica el sentido de la emancipación social: saber qué cosas necesitamos para vivir o ser felices y cuáles no. La reprogramación del subconsciente nos ayuda en tal tarea, puesto que bien dirigida y reforzada por hábitos y actitudes, nos permitirá ser seres empáticos también con nosotros mismos.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Aplicaciones de la meditación.

La meditación se basa, como expuse en entradas anteriores, en observar la actividad de la propia mente, dejar pasar dicha actividad y contemplar. Esta estructura resumida se ejecuta sin forzar ni violentar la acción de la mente.



La práctica meditativa es de gran ayuda a la hora de dominar los pensamientos recurrentes, aversivos, dolorosos... La mente está entrenada para contemplar dicha actividad mental sin que se produzca apego o enganche y, por ende, dejando que estos pensamientos pasen. En definitiva, nos emancipa.
Para ello no es necesario emplear una gran cantidad de horas meditando y la reestructuración subconsciente interactúa muy positivamente con dicho fin.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Cuestión de narrativa.


Nuestros recuerdos (con el porcentaje de recreación que conllevan) o nuestros estereotipos se unen por una narrativa que creamos. Nuestras valoraciones subconscientes y los datos acumulados en nuestro consciente y subconsciente también se vinculan por un hilo similar. Y es esa narración nuestro mapa del mundo. Podemos decir que la creamos nosotros y es para nosotros nuestra identidad y nuestro contexto.
No obstante, no solo es una cuestión propia, puesto que también la sociedad nos da una narrativa basada en sus valores y su supervivencia.
La cuestión clave es entender que dichas narraciones no tienen categoría de verdad absoluta y que son parte de nuestra responsabilidad respecto a nosotros mismos.


jueves, 31 de octubre de 2019

TRE (Trauma Releasing Exercises)


TRE es una terapia creada por David Berceli fundada en la idea de que todo hombre, en el contexto de su cultura, dispone de los mecanismos naturales para sanar el trauma. Este se basa en el bodymind continuum, esto es la interacción entre el trauma a nivel mental y físico, aspectos estos que interactúan entre sí.
Se propone para sanar dicho trauma y sus efectos crecientes sumergirse en el cuerpo siguiendo una serie de pasos:
1                Identificarlo, entendiendo los efectos de síndrome del estrés postraumático.
Reconocer los efectos residuales del trauma, esto es, los efectos somáticos causados por él.
Identificar el mecanismo de defensa del psoas, cuya contracción es una reacción defensiva abdominal en todo trauma. Ella conlleva efectos en el cuello, hombros, diafragma y pelvis.
Conocer el mecanismo de alivio natural del trauma: se trata de conocer cómo las descargas adrenales (agitación, temblor) no solo son la respuesta natural a un traumatismo, sino que continúan hasta que dicho traumatismo no es aliviado.
Cambios adrenales: el aumento de la adrenalina y el descenso del cortisol y la serotonina se producen y generan, al prolongarse el trauma, adicción.
Presencia postraumática de opioides y de sensación opiácea: es perenne y se traduce en una experiencia bifásica o bimodal (adrenalina y opioides).
Intuición y el cerebro abdominal-pélvico: existe un cerebro vital, vinculado al sistema nervioso autónomo, en nuestro abdomen-pelvis que se ocupa de la protección de la vida.


El trauma se archiva y va siendo asimilado poco a poco, siendo recordado a veces por asociación. Los niños son incapaces anatómica y funcionalmente de asimilarlo y lo van haciendo conforme su cerebro se va desarrollando, por eso parecen más resilientes.
Aparecen una serie de consideraciones sobre el trauma que resultan esenciales:

a) Síndrome de la imagen del enemigo: generalizar características.
b) Imaginación del trauma: más intensa que el trauma en sí al no tener contacto con el cuerpo.
c) Suicidio como auto sabotaje del organismo vivo: se produce cuando se genera un aturdimiento resultado de la desconexión con el cuerpo.
d) Negación del síndrome de estrés postraumático: buscamos recursos como la protección divina o la trampa de la justicia para evitar adaptarnos al trauma en sí.
e) Corporeidad: el síndrome de estrés postraumático es fundamentalmente inconsciente e instintivo. Por ello aparece manifestado a través de falta de confianza, miedo al conflicto, excesiva necesidad de control, menor atención a las preocupaciones ajenas, perfeccionismo o aislamiento.
f) Trauma y sistema de creencias: nos cuestionamos nuestra cosmología y adquirimos una nueva visión del mundo.

La terapia consiste en una serie de actividades físicas:

     Ejercicios de movimiento y estiramiento de la cadera.
2 Ejercicios de estiramiento del psoas. 
3 Ejercicios de tensión de piernas para provocar el temblor arriba citado (descargas adrenales).