Partiendo de la unidad integral de la persona lo consciente no puede ser obviado. Ni las recaídas en el camino. Estas pueden ocurrir con los propósitos bien integrados en nuestro subconsciente por la complejidad y multidimensionalidad de la personalidad y la interacción con el entorno y con nosotros mismos. Cierto es que las recaídas serán más leves y espaciadas, pero nos retrotraerán a esa noción integral de la persona, en la que el consciente no puede ser marginado. Ante esos tropiezos debemos implicarnos a través de darnos cuenta de qué está ocurriendo y cuándo, reforzar positiva o negativamente, darnos descansos, cambiar de actividad, recordar nuestros propósitos, realizar pequeñas meditaciones, etc. Esa intervención consciente estará en armonía con lo que hemos trabajados subconscientemente y las dificultades nos brindarán la oportunidad de crecer.
domingo, 30 de octubre de 2016
domingo, 9 de octubre de 2016
El hombre sin fin
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Cualquier método, técnica o terapia está fundamentalmente orientado a tomar conciencia de que tú mismo eres tu gran trabajo, de que tú puedes hacer tu propio camino en la jungla del mundo y de que tú eres quien debe hacerse cargo de tu vida. Sin embargo este cometido no comporta una postura egocéntrica o solipsista. Muy al contrario, centrarte en tu propia mejora conllevará una optimización de tu entorno en virtud de tu interacción con el mismo e, incluso, de tu propio ejemplo. Este cometido existencial comporta que todo tu ser (consciente, subconsciente, inconsciente, moral, social, físico...) esté involucrado.Pero no debemos dejar de lado algo fundamental: no existe una meta final. El hombre está siempre abierto y debe tomar decisiones constantemente, adaptándose de modo óptimo y genuino a lo que le rodea. El hombre se orienta así a vivir en constante cambio adaptativo, retroalimentándose, en un equilibrio pacífico con todo el sentido y la profundidad.
jueves, 8 de septiembre de 2016
La gran araña protectora.
Alex Andreev es un gran pintor ruso contemporáneo creador de bellas imágenes como la que ilustra esta entrada. En ella, aparte de la gran composición y el uso de técnicas, trazos y demás, vemos a una dama ensombrecida bajo la lluvia, protegida por un paraguas que resulta ser una araña con una tupida red, de aspecto amenazador.
Sirva esta obra de arte para representar, en el contexto del blog, lo que significa el paraguas amenazador de nuestros miedos y sus hijos (obsesiones, supersticiones, ira, rencores...) que usamos de parapeto para no quedarnos calados por la lluvia. Y así pasamos los días bajo ese ominoso depredador que nos protege de mojarnos, pero también de vivir, de disfrutar del cielo o de la libertad de usar nuestras manos con naturalidad y nuestro cuerpo con soltura. Esa lluvia de la vida que, tarde o temprano, y en modo muchísimo menos terrible de lo que parece, nos empapará a todos sin que pase nada tremendo, en total libertad.
Por contra, en este bello cuadro el gran artista ruso nos ofrece una estampa de lo que es el amor y el enamoramiento. En ella una joven pareja se sienta en un campo de minas flotantes, en lo alto del cielo. En ese mundo de libertad está la incertidumbre inevitable, pero también el amor, la autoestima y la felicidad.
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jueves, 11 de agosto de 2016
Albert Ellis.
Albert
Ellis (1913-2007) es uno de los psicoterapeutas cognitivos más importantes e influyentes de la historia. Fundándose
en los filósofos estoicos, destaca que el ser humano se ve sojuzgado por ideas
irracionales que le hacen sufrir. Estas nos dan un marco de respuesta a
las circunstancias y estímulos del entorno y quedarían,
según Ellis, circunscritas a uno mismo (debo ser perfecto, amado
por todos, exitoso, necesito triunfar, es bueno preocuparse...), los demás (la gente me tiene que amar, deben ser amables,
justos, la gente es agresiva, hostil...) y el mundo (el mundo debe ser justo, el mundo ha de ser amable…) Ante
ello propone una dinámica humanista basada en verbalizar qué creemos y hacer
patente su irracionalidad, sustituyendo esas creencias por principios racionales.
A lo largo de la andadura del blog hemos visto la razón y las raíces
de la estructura y marco de creencias que nos llevan a hacernos sufrir, y las
aportaciones de Ellis pueden ser para nosotros una buena guía para arrancar o
reforzar nuestro trabajo.
viernes, 8 de julio de 2016
La paradoja de las desgracias: Syd Barrett, 1965.
El 7 de julio de este año se cumple el décimo aniversario del fallecimiento del compositor británico Syd Barrett. Sus logros musicales son breves, pero nada efímeros: fundó Pink Floyd, compuso la inmensa mayoría de sus primeros temas y marcó, aun cuando dejó la banda en 1968, con su personalidad y su vanguardismo toda la obra posterior del mítico grupo. Dejó de componer muy pronto, debido a problemas de psicosis y esquizofrenia causados o agravados por el abuso de psicotrópicos en su juventud. Pero todo estuvo a punto de cambiar en el verano de 1965, un año después de fundar la banda. En esas fechas Syd conoció (de acuerdo con lo publicado hace pocas fechas por la revista Rolling Stone) a miembros de una secta Sikh llamada La Senda de los Santos. Dicha secta preconizaba el matrimonio, la abstinencia de toda sustancia embriagante o narcotizante y la castidad circunscrita a la mera procreación. Cuando Syd quiso ser aceptado por el gurú, M.C. Singh Ji, fue rechazado, pues el maestro de la secta consideraba que la decisión del músico era emocional y no reflexiva. De vuelta a Cambridge S.Barrett siguió enfrascado en su mundo de LSD y rock, que llevó a marcar la impronta del mejor grupo de rock de la historia, acaudalando belleza y arte de una forma colosal. Todo esto, sin embargo, se pudo haber perdido si Syd hubiese entrado en aquella secta lo cual, quizás, podría haberle ayudado, al menos, a mantener la cordura durante muchos años.
Este detalle biográfico nos trae la reflexión de la paradoja de las desgracias. El sufrimiento, asumido o no, que conlleva beneficio posterior, las malas decisiones que tanto nos causaron, las injusticias nunca desagraviadas que comportaron a la larga felicidad a otros, o simplemente los dolores que nos hicieron al final mejores personas. Y es algo que nos pone en jaque: si en tal o cual época hubiésemos sabido lo que hoy sabemos, ¿habríamos hecho felices a quienes lo hicimos? ¿Habríamos alcanzado las cotas de madurez que hoy disfrutamos o las esperanzas que podemos considerar como ciertas? ¿Sería el mundo ligeramente diferente?
Quizás sea tiempo de, mejorándonos en nuestra raíz, consolar a aquel yo dentro de cada uno que aún espera ánimo, serenidad, un golpe de suerte o un desagravio.
Este detalle biográfico nos trae la reflexión de la paradoja de las desgracias. El sufrimiento, asumido o no, que conlleva beneficio posterior, las malas decisiones que tanto nos causaron, las injusticias nunca desagraviadas que comportaron a la larga felicidad a otros, o simplemente los dolores que nos hicieron al final mejores personas. Y es algo que nos pone en jaque: si en tal o cual época hubiésemos sabido lo que hoy sabemos, ¿habríamos hecho felices a quienes lo hicimos? ¿Habríamos alcanzado las cotas de madurez que hoy disfrutamos o las esperanzas que podemos considerar como ciertas? ¿Sería el mundo ligeramente diferente?
Quizás sea tiempo de, mejorándonos en nuestra raíz, consolar a aquel yo dentro de cada uno que aún espera ánimo, serenidad, un golpe de suerte o un desagravio.
martes, 7 de junio de 2016
He aquí la cuenta que yo me hago.
He aquí la cuenta que yo me hago:
En un mundo lleno de hipocresía, en el que se soslayan los crímenes más graves mientras tengamos lujos, en el que se consume compulsivamente a costa de la explotación salvaje de los excluidos, donde los marginados del mundo son la mayoría, donde se aplaude la destrucción del medio ambiente como progreso (cuando lo que en realidad lo que se jalea es nuestra propia tumba), un mundo en que vagamos sin rumbo cierto por el orbe, en el que el ser humano se reduce a una masa de carne con una relativa conciencia de sí, en el que se ansía un éxito más efímero que una vida, donde se ignora el mal de nuestro semejante como si fuese algo separado de nosotros; en un mundo así, digo, si opino muchas veces como la mayoría vivo en el más profundo de los errores.
domingo, 29 de mayo de 2016
El siguiente paso.
"¿Y ahora qué?"
En su parábola de la balsa y el río Buda dijo que si un hombre quiere cruzar un río y no tiene con qué, cortará árboles y armará una balsa, pero una vez llegado a la otra orilla no cargaría con ella por el simple beneficio que le proporcionó o cualquier eventualidad posterior.
El método que tienes aquí expuesto te llevará algún día a plantearte la pregunta del inicio. Una vez no encuentres más propósitos, te encuentres cómodo y seas resiliente, hayas hecho suficiente refuerzo o simplemente algo en ti diga que el gran objetivo ya está, será el momento de dejar la balsa. No quiere ello decir que surja alguna vez la necesidad de restaurarla y echarse a las aguas, sino que es el momento de algo nuevo, diferente, o un siguiente paso. Los anclajes pueden ser una manera interesante de continuar, por su intensidad, brevedad y armonía, o quizás meditar. Lo más importante es que la introspección y el trabajo constante de meses o años nos abre la puerta de encontrar qué es lo que más nos conviene.
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