sábado, 7 de julio de 2018

La pirámide de Maslow y el desarrollo personal.

Maslow fue un psicólogo norteamericano que planteó una pirámide de necesidades que tiene todo ser humano, basándose en análisis de contenido, distintos experimentos y la propia reflexión. Conforme las necesidades más básicas se van sucediendo en prioridad, que no en simultaneidad, sobrevienen otras, planteándose ciertas regresiones si dichas necesidades quedan sin satisfacer.

En la cúspide está la autorrealización como imperativo biológico. Las personas que llegan a este nivel son personas autodirigidas, con propósito y sentido, comprometidas. Estas personas dirigidas internamente pueden ser vinculadas al desarrollo personal, entendiéndolo como trabajo diario, con propósito, por nuestro crecimiento integral.

domingo, 20 de mayo de 2018

El desarrollo personal

El desarrollo personal es la asunción de que nunca estamos acabados y que tenemos que crecer constantemente. Por tanto tenemos que trabajar diariamente en nosotros mismos para desarrollar/llenar nuestra vida de humanidad y significado y legar algo de valor a las generaciones futuras.
¿Cómo se estructuraría el desarrollo personal? Se trataría de trabajar nuestra dimensión mental, física y espiritual. Esta última puede ser entendida como trascendente o de identidad íntima y radical de nosotros mismos.
a)   Dimensión física: se trata de no solo de realizar actividad física diaria, sino de alimentarnos correctamente y tener una buena higiene postural.
b)  Dimensión mental: no solo aprender diariamente (leer/estudiar), sino de optimizar nuestro subconsciente y reflexionar sobre nosotros mismos y nuestros propósitos vitales, sean concretos o generales.
c)   Dimensión espiritual: meditar, orar o contemplar.

d)  Dimensión social: interrelacionarnos de una forma sana y optimizadora.


domingo, 22 de abril de 2018

El sentido de la vida


Esta famosa cita de Elton Trueblood nos hace mirarnos en el espejo y ver nuestra identidad. Nuestro yo está inextricablemente unido al pasado, al futuro y a todo el planeta y el Universo. Sin embargo vivimos encerrados en un yo fantasmal que no nos hace felices. En efecto, vivir solo para ese yo separado de todo que pensamos que somos, lejos de proporcionarnos felicidad, nos hace esclavos. 
No solo se trata de vivir con un propósito que nos trascienda, sino de vivir en un verdadero presente. 

sábado, 7 de abril de 2018

El efecto Martha Mitchell y los límites de lo evidente.

Se conoce como efecto Martha Mitchell al hecho de que se diagnostique mal a una persona en función de que lo que atestigua choca con lo que parece evidente. Debe su nombre a la esposa del Fiscal General durante la presidencia de Nixon, John Mitchell. Ella declaró que había un complot en la Casa Blanca en el que altos cargos se dedicaban a actividades ilegales. Se le diagnosticó que padecía síntomas alucinatorios porque parecía claro que tales hechos no podían suceder. La realidad confirmó el testimonio de la señora Mitchell (fue el famoso caso Watergate) y puso en evidencia a los psiquiatras y psicólogos.
La evidencia como criterio de verdad (tan usado en la TREC o la CBT) solo es plausible cuando se basa en una dilatada y contrastada experiencia o en campos de conocimiento en los que estemos más versados. Pero ello no abarca más que una fracción de lo cognoscible o de lo que pueda llegar a suceder. De hecho, Albert Ellis, al final de su vida, se decantó por desestimar en parte las creencias racionales/irracionales y sustituir ese criterio por el de creencias adaptativas/desadaptativas.
Por tanto, y aunque el criterio racional es fundamental, es importante crear un sistema de creencias que nos permita adaptarnos, crecer y tener una aceptación positiva, incondicional e intensa de nosotros mismos como seres en crecimiento perpetuo y en posesión de un amplio elenco de posibilidades, no en función de unas evidencias fundadas en las afirmaciones que otros hicieron de nosotros y que hemos asumido, sin base firme ninguna, como ciertas.




martes, 27 de marzo de 2018

Acróbatas sin red.

¿Qué es lo que nos impide mejorar? Sin duda, la programación subconsciente/hábitos son fundamentales para contestar a esta pregunta, pero existe algo más: la incertidumbre. El ser humano tiene que construirse día a día y es el responsable, en el contexto en el que se encuentra, de sí mismo. Esto provoca la angustia de no tener todas las certezas. Dicho de otro modo y usando los términos de la PNL: nos aferramos a un mapa que nos quita el miedo, pero que no se corresponde con el territorio.
Por tanto, abrazamos nuestra certidumbre, a veces autodestructiva y casi siempre errónea, para evitar la ansiedad de tener que construirnos y, sobre todo, de deambular por un territorio inexplorado. Pero, estas certidumbres, fijas y estáticas, son erróneas, porque no hay nada más dinámico que el ser humano: está preparado para adaptarse constantemente a un entorno cambiante.


viernes, 16 de marzo de 2018

La campana del templo.

En el mundo budista es frecuente ver a monjes pasear ritualmente por la calle tocando una campana. La idea es la de brindar un sonido que nos haga conscientes de que nuestros pensamientos nos tienen atrapados en la ilusión y que debemos regresar a la realidad del momento presente.
En nuestro mundo es complicado encontrar esa figura. Pero, en cierta forma, esa campana ya está dentro de nosotros: nuestros propios pensamientos.
Cuando nos damos cuenta de que aparecen pensamientos recurrentes, ideas que nos quieren derrotar y obsesiones, tenemos el tañido de la campana. Ser conscientes de que esos pensamientos son ilusorios ya es regresar al momento presente.

¿Qué podemos hacer?
1. Si practicamos la técnica explicada en el blog o cualquier técnica de reprogramación subconsciente, formular uno de los pensamientos trabajados que vaya a colación del pensamiento automático o recurrente que nos asalta.
2. Utilizar ese momento como una mini-meditación: paramos un solo segundo ese pensamiento y nos sumergimos en el presente, en el momento atemporal.

domingo, 4 de marzo de 2018

Forjar nuevos hábitos.

Charles Duhigg en su libro "The Power of Habit"nos expone los últimos avances en neurociencia cognitiva sobre qué es un hábito, cómo y por qué funciona.

Para comprender cómo se forman los hábitos baste narrar un ejemplo bien sencillo:
Se coloca una rata en un laberinto en el que se sitúa un trozo de chocolate y se registra su actividad cerebral. Se observa que las primeras veces es alta (está consciente) pero, conforme va practicando esa actividad, solo se mantiene alta al principio de la búsqueda y al final (al encontrar la recompensa). El resto del camino lo hace casi sin pensar. Se ha formado un hábito.


En el hábito el córtex prefrontal (voluntad, decisión) está inactivo, mientras que los ganglios basales, en el cerebro primitivo, se activan. Se trata, por tanto, de una actividad subconsciente. Es un mecanismo, por tanto, evolutivo que cumple una función esencial: eficiencia; esto es, obtener resultados con bajo coste.



El hábito se activa con determinados desencadenantes y busca una recompensa concreta (una satisfacción o una pequeña victoria). No obstante, hay un elemento fundamental en la formación y permanencia de determinados hábitos: LA CREENCIA y, en algunos casos, la pertenencia a una comunidad.
La conclusión parece sencilla: si mantenemos el desencadenante y la recompensa y alteramos la rutina habremos creado un nuevo hábito, más constructivo -posiblemente- que el previo.

La forma de afrontar el trabajo con los hábitos es muy variada pero, por su mecánica básica, los mini-hábitos pueden ser un técnica muy efectiva de implementación.
En efecto, en su libro " Mini Habits: Smaller Habits, Bigger Results", Stephen Guise plantea que realizar pequeños pasos con una baja fuerza de voluntad implica que se consiguen añadir conductas positivas. Y esto es un punto interesante, porque se expone que a mayor fuerza de voluntad menor motivación, es decir, un hábito se hace sin requerir ninguna motivación, la cual resulta así poco digna de confianza para generar nuevos comportamientos.
Así hacer un poco cada día, en una cantidad tan nimia que no exige ningún esfuerzo, crea el hábito que buscamos. Por ejemplo una flexión diaria no es gran cosa, pero hecho durante un tiempo que depende de cada persona, la convierte en un hábito que crece de forma exponencial.
Por ello los mini-hábitos aumentan la plena conciencia (mindfulness) y la fuerza de voluntad.
En todo caso es necesario pensar de forma pequeña y evitar las altas expectativas.

En el contexto del blog es importante remarcar que el trabajo con la reprogramación subconsciente ya genera la creencia que se mencionaba anteriormente, y el hecho de hacer un trabajo de pequeñas afirmaciones, por ejemplo, algunas veces al día, multiplica su efecto.