Vivimos, como se indica acertadamente en la PNL, en mundos interpretativos. Nuestras creencias básicas conforman un filtro con el que vemos y entendemos lo que nos rodea, una prisión en la que nos movemos. Querer cambiar nuestra programación es un acto de libertad y autenticidad y, aunque erremos en la forma de hacerlo, ya es el primer paso en un camino fructífero. Tenemos la intuición de un mundo mucho mayor del que habitamos y sentimos el anhelo de saltar.

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