No solo los traumas y heridas marcan nuestros filtros, sino que construyen nuestra propia prisión. La reprogramación no solo nos ayuda con vistas al futuro, sino que nos facilita acceder y comprender nuestro pasado, el origen de nuestra personalidad misma. Y no es, a veces, fácil, pues nos enfrenta a momentos dolorosos y creencias autodestructivas, y a la sensación de que, en cierta forma, somos una creación de otros. Pero, desde nuestra identidad y voluntad, recrearnos nos ayuda a reconfigurar el pasado que se repite en nuestra mente y en nuestro cuerpo.